Y los viernes microrrelato

Como es viernes (que no me había olvidado) y toca microrrelato, hoy voy a publicar el finalista en el certamen de las Bibliotecas Municipales de Madrid, convocado con motivo del bicentenario. Las bases sólo exigían 100 palabras máximo (sólo 100¡¡¡) y que apareciese la fecha de 1808, pero a mí se me ocurrió que si se trataba de conmemorar el levantamiento contra los franceses, el tema del relato tenía que ser histórico.
Este es el resultado.

Cognac.

No hablaba español, pero se lo dijo todo con una mirada.
Cuando cerró la taberna seguía sentado en el rincón más ocuro, reflejando su desesperanza en una copa de cognac. Quiso echarlo y se vio frenada por aquella tristeza sin fondo que marcaba arrugas de anciano en su rostro lampiño. Lo abrazó con ternura maternal en el camastro del almacén, donde le dejó desahogar su miedo y su vergüenza.
Al amanecer le vio vestir su uniforme blanco y azul y marchar, la frente alta a pesar de todo. Aterida de frío y desconsuelo, maldijo aquel año del Señor de 1808.

Comentarios

Teresa Cameselle ha dicho que…
Hola Juanma.
Después de mucho tocar botones, no me ha quedado otra opción que suprimir la entrada y volverla a escribir, con lo cual también ha desaparecido tu comentario, pero gracias de todos modos.
Creo que el problema es porque yo prefiero escribir en Word y copiar y pegar, y entonces el formato se descontrola.
;)
Pues gracias,

La verdad es que sí se podía leer, sólo debía uno señalarlo, pero eso es incomodísimo para el lector... ahora ya parece que has hecho los deberes, gracias, y felicidades por la inclusión de tu microrrelato.

Juanma
Ardilla Roja ha dicho que…
Si es que es lo tuyo. Siempre lo ha sido.

Me ha gustado, pero se me hace tan corto...

Por cierto,atendiendo a tu propuesta, mándame la firma por mail, y si un dia las circunstancias lo permiten, me firmas la novela en su propio papel.

Un beso
Teresa Cameselle ha dicho que…
¡¡¡ES QUE SON 100 PALABRAS¡¡¡

La primera versión pasaba de las 200, y a partir de ahí, a cortar, abreviar, eliminar todo lo supérfluo. Es como poner una salsa a reducir, pero se supone que lo que queda es lo que verdaderamente importa.
Carmen Andújar ha dicho que…
Teresa me ha encantado tu microrrelato, tien mucha fuerza y en pocas palabras expresas lo que tiene una época de guerra, el miedo y la intranquilidad constante
soraya ha dicho que…
hola Teresa! soy Soraya, lo consegui, lei tu novela(La hija del consul), y como ya me había imaginado, me encantó. Me gustaria ser Elena al menos por unos dias, la ambientación y la intriga mantenida todo el tiempo, genial esperaba un desenlace feliz pero no tan sorpresivo.....
Enhorabuena. Espero me firmes el libro que dejaré en Ferrol en casa de mis padres.......para que lo lean....... besiños para ti para raul y para los peques.
Teresa Cameselle ha dicho que…
Hola Soraya¡
Me alegro mucho de que te haya gustado. A ver si paso un día a firmártelo.
Besos.

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