¿Dónde queda la fantasía?

Hace tiempo que trabajo en una novela infantil-juvenil (me resulta difícil encuadrarla con más exactitud), algo muy especial para mí porque es una historia que podrían leer mis hijos, y mi mayor premio sería que les gustara a ellos antes que nada.
Indagando sobre premios de novela me he encontrado esta convocatoria :

"VI Premio Internacional de Literatura Infantil y Juvenil

Con la finalidad de estimular la creación de obras en lengua española para lectores a partir de doce años, GRUPO ANAYA y ÁMBITO CULTURAL (EL CORTE INGLÉS) convocan el VI Premio Internacional de Literatura Infantil y Juvenil.

La obra ganadora, que será publicada por Grupo Anaya en la colección Espacio Abierto, deberá contribuir a formar la personalidad de los lectores, promover su integración social y difundir los valores propios de una sociedad democrática."

Después, para comparar bases, me he ido a la convocatoria del prestigioso premio Barco de Vapor, y esto es lo que me he encontrado:
"... con el fin de promover la creación de una literatura para niños que fomente el gusto por la lectura y transmita, con calidad literaria, unos valores humanos, sociales, culturales o religiosos que ayuden a construir un mundo digno."

Sociedad democrática?
Un mundo digno?
Estamos hablando de literatura para niños o de la asignatura de educación para la ciudadanía?
Vistas estas bases, es cuando me pregunto, ¿dónde queda la fantasía?
Cuando yo era niña me pasaba horas leyendo, y soñando, con las magníficas -fantásticas- obras de Julio Verne. Mi hija, con diez años, tuvo que leer el curso pasado para clase de Lengua una historia sobre "pobre niño africano que es vendido por su familia a fabricantes de alfombras que lo matan de hambre y de trabajos, hasta que consigue emigrar a Europa". Una historia que leímos las dos, por encima, entre espantadas y aburridísimas (el libro lo era), y que en mi humilde opinión, no cumple el final último de "fomentar la lectura".
De adolescente leí todo lo que hasta entonces tenía publicado Stephen King. Mi hijo tuvo que leer (para clase, también) una historia sobre un joven que resultaba gravemente herido en un accidente de tráfico. No voy a dar el nombre del autor, pero desde entonces mi hijo, que es un gran lector, tiene a ese escritor tachado de su lista con una gran cruz negra.
Es esta toda la literatura que hay en España para el lector infantil-juvenil? Todos los profesores tienen este tipo de libros en sus listas para "fomento" de la lectura"? Después aún se quejarán de los índices de lectura.
Por suerte, los niños y los jóvenes en nuestro país leen mucho más de lo que se dice, pero claro, leen obras extranjeras en su mayor parte, porque de ahí viene lo que tanto les gusta, mundos fantásticos, magia, historias para soñar y dejar volar la imaginación.
Vistas las bases de las convocatorias me hago otra pregunta: Michael Ende hubiera ganado alguna? J.KRowling? Kipling? Verne?

Comentarios

Carmen Andújar ha dicho que…
Tienes razón Teresa. ¿Dónde está la fantasía?. Yo también he intentado hacer una pequeña novela llena de fantasía, que no se si llegará a buen puerto; pero al menos lo he intentado. La fantasía es algo que no se puede perder nunca, aunque se tengan los pies bien puestos en la realidad. Una cosa no quita la otra y la imaginación es algo que siempre se tiene que fomentar.
Felisa Moreno ha dicho que…
Hola Teresa,

Yo también estoy escribiendo una novela juvenil, ya casi acabándola. Me pasó como a ti, cuando vi las bases me mosqueé mucho, sobre todo con eso de valores religiosos. No creo que sea malo fomentar determinados valores en los niños y jóvenes, pero hay que hacerlo de forma atractiva, el objetivo principal es que lean el libro, que les enganche y no puedan dejarlo hasta llegar al final. Combinar ambos aspectos puede resultar dificil, pero ahí debe estar nuestra labor. También creo que es importante olvidarse de los premios, pensar como bien dices tú, que pueda gustar a tus hijos, porque si les gusta a ellos le puede gustar a cualquier niño.
Teresa Cameselle ha dicho que…
Bueno, después de leer sobre la ganadora del premio Barco de Vapor 2008, creo que nos podemos quedar un poco más tranquilas. El Secreto de If, de Ana Alonso y Javier Pelegrín, como su propio título indica nos remite al Conde de Montecristo, y sus autores dicen que se inspiraron también en el delicioso inicio de La vida es bella.
Copio y pego:
SINOPSIS
El verdadero secreto del reino de If no reside en su laberíntica torre invisible ni en sus criaturas mágicas, sino en una fuerza mucho más poderosa que no se puede tocar y que está dentro de cada uno de nosotros.
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Y ya que las tres estamos trabajando en lo mismo, ¿nos vemos en el Barco de Vapor 2009?
Anónimo ha dicho que…
Hola Teresa

Yo no estoy escribiendo ningún libro, tan sólo soy incondiconal de la Cameselle. Lector de varios de sus relatos cortos y, por supuesto, de "La Hija del Cónsul". (Además, he tenido el honor de participar con ella en concursos de relatos varios).

La fantasía y la imaginación no creo que se haya perdido, está latente en los "proyectos de escritores" repartidos por todo el territorio. Es cuestión de animar y de convocar concursos que fomente esas disciplinas. Pero es verdad que estamos pasando por una etapa en la que, con cierta cretinez, se intenta dar en la escuela una preponderancia a lo social y político, y a esas edades eso aburre mogollón (que dirían los chavales).

Un saludo Teresa, y que sigas escribiendo, entreteniendonos y logrando éxitos. (Fernando - Delgas)

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