ANDY SE HA HECHO MAYOR Y SE VA A LA UNIVERSIDAD...


Hace meses que mi hijo Diego me dijo las palabras del título de esta entrada. El llevaba tiempo siguiendo las noticias sobre el rodaje de Toy Story 3, a la que yo no le prestaba la mínima atención. Me parecía innecesario, teniendo en cuenta las grandísimas películas que Pixar presenta año a año, volver sobre esta historia que, por otra parte, es de mis favoritas. Sin embargo, cuando me explicó el hilo argumental, me temí lo peor.
Toy Story tiene un lugar especial en nuestro corazón y en nuestra memoria cinematográfica, por varios motivos. La primera vez que llevamos a nuestro hijo al cine, aún no había cumplido los tres años. La ocasión era propicia. En plena época dorada de Disney, se estrenaba "El rey león" con su fabulosa banda sonora, sus maravillosos paisajes africanos y esa mezcla sutil de infografía en las grandes escenas. Si no fue antes, ese día, sin duda, Diego vendió su alma al demonio del celuloide para siempre.
El siguiente gran estreno al que asistimos fue el de Toy Story, según su ficha de 1995, yo creo que probablemente la vimos en el 96, pero no recuerdo en qué época. Canal+ nos había regalado entradas para el preestreno en La Coruña, y allá nos fuimos. Como yo soy una escéptica incurable, iba convencida de que no me lograrían convencer de ninguna historia dibujada 100% por ordenador, con esos muñecos sin alma ni espíritu que nunca podrían ensombrecer el gran trabajo de los dibujantes de los clásicos Disney. Me equivoque, por supuesto, todos lo sabéis. Toy Stoy es ya una de las grandes, grandísimas películas de la historia del cine. Y la animación de Pixar, mejorando año a año, tiene más alma que muchos de los muertos vivientes que pululan por las carteleras tratando de convencernos de que son actores/actrices de carne y hueso.
En el 99 consiguieron hacer una segunda parte que dejó en evidencia el dicho de que "nunca fueron buenas". Y ahí quedó el asunto parado, entre otros grandes proyectos, y la absorción de Pixar por Disney.
Así que ahora, tras cuatro años de duro trabajo, esta gente me viene con el cuento de que Andy ha crecido. Diego, digo Andy, tiene 17 años. Y Diego, digo Andy, se va a la Universidad. Eso ya lo sé, es mi propia vida, ¿por qué me la queréis contar en el cine? Pues sí, me la han contado, y ay Dios, he llorado más que cuando se nos perdió el Chencho en la Plaza Mayor aquellas Navidades de la Gran Familia.
¿Es Toy Story 3 un dramón lacrimógeno? Pues no, para nada. Es una película llena de acción, de intriga, de tensión, de humor, y de valores, por más denostada que esté esta última palabra. Porque las bases siguen siendo las mismas: la amistad, la fidelidad, el compañerismo.
Pero ahora Andy es mayor, y en su equipaje para la Universidad ya no caben Buzz, ni Jessie, ni Perdigón, ni el señor y la señora Patata, ni Hamm (el maléfico doctor chuleta de cerdo), ni Slinky... Ni siquiera Woody... ¿Y cómo se despida uno de los mejores amigos que ha tenido en la vida?
No os lo voy a contar, claro.
El tiempo pasará, lo nuestro no morirá...

Comentarios

Natàlia Senmartí Tarragó ha dicho que…
En el cine hay muucha vida que a veces coincide con las nuestras, no es nada raro. Por otra parte, Teresiña, OK a todo lo que dices de esta saga de Pixar, sublime animación, obra maestra Toy Stoy.
Como el rape que nos zampamos o la lubina, o los pimentitos o....¿y la charla, y los temas que quedaron en el aire???
Ayyyy, mi Teresiña, bikiños a ti y a Raúl, al estilo Xose desde praia do Cariño. Formidables guias de un lugar maravilloso, Mugardos.

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