JUEVES LITERARIO:PEQUEÑA MUERTE



GATA NEGRA
©Teresa Cameselle
-Los franceses lo llaman “la petite mort” –le dijo al oído mientra lo esposaba al cabecero.
Le había dicho que las esposas eran de juguete. También que los nudos que le ataban los pies eran fáciles de deshacer. No podía ser más crédulo.
Bajó de la cama para buscar en su maletín negro la bolsa de plástico. El quiso protestar cuando se la puso en la cabeza.
-El placer se intensifica con la falta de oxígeno –aseguró ella, con voz melosa.
Su imagen se había vuelto borrosa. Recordó que le había confesado que era una alta funcionaria de un Ministerio. Vestida de Gata Negra, buscaba desahogar sus instintos en aquella loca noche de carnaval. Pensar en ella como en una de esas mujeres inalcanzables, de zapatos caros y traje chaqueta, aumentaba su excitación ya exacerbada por el cuero negro que la cubría de la cabeza a los pies. No se había quitado ni los guantes. De todos modos, el disfraz no dejaba nada para la imaginación.
Con absoluta calma, ella recogió sus pocas pertenencias mientras a su espalda el aliento del individuo se iba haciendo más intenso, angustioso. Trató de librarse de las ataduras, pataleando, gimiendo. Mejor, cuanto más luchaba, más rápido se le agotaba el oxígeno dentro de la bolsa.
Del maletín sacó un cuaderno con el emblema del Ministerio. Tachó un nuevo nombre de una larga lista, encabezada por el epígrafe “Violadores y pederastas reincidentes en libertad”.
Cuando cerró el maletín, él ya había dejado de luchar contra su destino.
Una pequeña muerte para un gran cabrón.


Comentarios

Ángeles Ibirika ha dicho que…
¡Me ha encantado! Conciso y perfecto.

Abrazos, preciosa.
Natàlia Tàrraco ha dicho que…
Miauuuuuu!! Teresiña, me has colocado con lo sadomasoc.

Tomarse la justicia por la mano, linchamientos, listas de asesinos, violadores a los que se elimina, et, et...siempre me provoca el mismo asco que los actos, sin juzgar, conste, de los y las canallas, a su nivel nos colocamos y si encima disfrutamos,
¿qué nos separa de ellos y ellas?

Biquiños muchos camino de Valencia.
No sabes lo que te añoro.
Teresa Cameselle ha dicho que…
Gracias, Angeles, ¿se te olvidó añadir "truculento"? Es broma, por supuesto. Un beso.

Natalia, estoy de acuerdo, pero a veces siento el impulso irrefrenable de tomarme la justicia por mi mano, o por la de mis personajes, mejor dicho. Que te sienten bien los aires valencianos, yo también te echo de menos. Moitos bicos.
Mari Carmen Polo ha dicho que…
La mejor manera de impartir justicia por uno mismo, sin hacerlo realmente: eso nos gustaría a muchos, de veras.

Teresa, me ha encantado tu escrito.

Un abrazo
Lola y Mari Carmen Polo ha dicho que…
Muy bueno, Teresa. Me ha gustado mucho :)

Besos

Lola
Natàlia Tàrraco ha dicho que…
Teresa, llevas toda la razón del mundo.
En la ficción que inventamos, todo cabe, los personajes cobran vida en su diversidad, así que retiro lo dicho, que lo dije por opinar, pero siempre me inclino y respeto lo que se entiende por ficción, que a veces nos confundimos lamentablemente, y creemos que la que escribe o el escritor es el personaje, !gran error!. Aunque también sucede que hablamos a través de los personajes, todo es posible en lo escrito.

Añoranza mútua sentimos, pero nos veremos, no lo dudo. Más petons y más bicos.
Sindel ha dicho que…
Excelente Teresa!!! La verdad no se me ocurriría mejor castigo para esa clase de tipos. Muy buen final!!!
Un abrazo.
Leonor Montañés Beltrán ha dicho que…
Me ha gustado esa venganza literaria.
¿Quién no ha pensado alguna vez en lo injusta que es la justicia?. Un beso Teresa.
Gastón D. Avale ha dicho que…
ufff justicia! muy buena historia o relato... sin dudas muy bueno! me encantó la idea! jeje besos teresa
San ha dicho que…
!Guau! Teresa al principio pense que iba todo hacia otro derrotero, pero esa muerte lenta fue tal vez más suave que la que él seguro realizó.
Mágnifico.
Un abrazo.
Neogeminis ha dicho que…
Una historia terrorífica, con sorpresivo final!

Un abrazo juevero.

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