LEYENDO A SIRI HUSTVEDT

Bajo mi cama, en el canapé, guardo un tesoro. Son los libros que voy acumulando, en papel, aunque hace años que dispongo de lector electrónico. Soy una compradora compulsiva, no lo puedo evitar, acumulo libros y más libros. 
Lo que más leo, por deformación profesional, es romántica, que como todos los géneros literarios, incluye historias muy buenas, buenas, mediocres y malas de hacer daño a los ojos. También leo mucha fantástica, histórica, novela negra, y, en fin, literatura en general, de la que no se puede encuadrar en ningún género concreto.
Ayer abrí el canapé con la decisión de leer algo bueno, muy bueno. Un libro para disfrutar y también para aprender. Para amar y envidiar.
Y entonces recordé que tenía a Siri Hustvedt...

Hace años leí su novela "Todo cuanto amé". Impresionante. Inolvidable. Única.
Ayer empecé "Elegía para un americano". Un bálsamo para los sentidos. 
Así empieza esta historia:
"Mi hermana decía que fue "la época de los secretos", pero con el tiempo he llegado a la conclusión de que lo importante de aquellos años no era lo que había sino lo que faltaba. en una ocasión una de mis pacientes dijo: "Tengo fantasmas que deambulan dentro de mí, pero no siempre hablan. A veces no tienen nada que decir". Sarah solía entrecerrar los ojos o mantenerlos casi siempre cerrados porque temía que la luz la cegara. Creo que todos llevamos fantasmas dentro y que es preferible que hablen a que no lo hagan. Una vez muerto mi padre, ya no pude volver a conversar con él en persona, pero continué haciéndolo en mi mente. No dejaba de verlo en sueños ni de oír sus palabras. Sin embargo, lo que habría de mantenerme ocupado durante un largo período de mi vida fue lo que nunca nos dijo, lo que nunca nos contó. Al final resultó que él no era la única persona que guardaba secretos. Fue el 6 de enero, cuatro días después de su entierro, cuando Inga y yo encontramos la carta en su estudio.".

Ahí está. Sencillo pero efectivo. Un anzuelo en el que hay que picar. Secretos y emociones. El padre que muere, un comienzo como el de un millón de novelas. Pero esta no es una novela más. Esta es Siri Hustvedt.
Si os pica la curiosidad y buscáis su nombre en Google, veréis que ademas de una gran escritora es la esposa de Paul Auster.
La crítica americana dice que en realidad, Paul Auster debería ser conocido como el esposo de Siri Hustvedt.
Las razones, abundantes, se encuentran entre las páginas de sus magníficas novelas.


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