Historia de una novela


Siempre digo que soy una escritora lenta, que me lleva años terminar una novela, y de repente, en pocos meses, he publicado las dos últimas, así que supongo que los lectores se preguntan si exagero mi lentitud o si he mejorado con la experiencia. Lo segundo es cierto, soy capaz de concluir una novela en un año, lo que para el estilo actual sigue siendo muy lento, así que os voy a contar la historia de mi última novela publicada, para que lo entendáis mejor.

Hace muchos, muchos años, ni yo misma sé cuantos, pero quince al menos, escribí un relato largo titulado "Diamantes". El protagonista se llamaba Christian y era un francés elegante y muy estirado, que se enamoraba de una estudiante española muy joven e inocente, que cursaba sus estudios en París. 

Tras la publicación de "No soy la Bella Durmiente" en 2013, que fue muy bien recibida, las lectoras me pidieron más novelas contemporáneas del estilo, así que rescaté aquel relato que podía convertirse en novela y comencé a solucionar los muchos problemas.

Primero, el protagonista tenía que cambiar de nombre. La sombra de Christian Grey era muy alargada en 2013, y para nada quería que se relacionase a mi personaje con el protagonista de aquella exitosa saga. Después de mucho mirar listados de nombres franceses y de comentarlo con amigas de confianza, escogí Elliot, que me encanta, pero al que me costó años acostumbrarme. Al final la solución fue cambiar al personaje, definirlo mejor y así de verdad nació Elliot como un ave fénix a partir del antiguo Christian.


Segundo, el título. Puesto que "No soy la Bella Durmiente" estaba funcionando bien, se me ocurrió continuar con títulos de cuentos infantiles, para seguir de algún modo una línea, y también para que las lectoras supieran que cuando utilizo esos títulos es una novela contemporánea. Cenicienta fue la elección obvia. Después de muchas vueltas para que el título se pareciera al de mi otra novela, por fin me decidí por "No me llames Cenicienta".

También tenía que mejorar a mi protagonista femenina, y así mi joven e inocente española en París se convirtió en una estudiante de posgrado que trabajaba a media jornada en un Starbucks para vivir la ilusión de ser independiente de su poderoso padre. Cenicienta porque Alba tiene madrastra y dos hermanastras, vive exiliada por propio deseo del lujo familiar y trabaja entre posos de café. No encontraréis muchas más referencias al cuento clásico en la novela, ni siquiera hay zapatos de cristal.

Esto era 2013, estaba todo pensado, la novela empezada y entonces pasó lo de siempre. Las musas se empeñaron en dictarme otras novelas más de mi gusto, y la Cenicienta se fue quedando en los cajones. En los últimos veranos la sacaba para airearla y renovarla con personajes más actuales, con temas que interesa tocar, y luego la volvía a guardar.

Y entonces mi querida amiga Mariajo Losada, ahora editora en eTerciopelo, me preguntó si tendría alguna novela para su sello. Como a ella le había gustado mucho mi Bella Durmiente, le dije que tenía algo parecido. Le di aún dos vueltas más, se la pasé, la leyó y... Bueno, el resto es historia.

Así que esto es lo que pasa, que he publicado dos novelas, pero una la empecé a escribir en 2015, Como el viento de otoño, y otra hace tantos años que ni me acuerdo.

Sigo siendo una escritora muy lenta, que no os engañen las apariencias.

PUEDES ENCONTRAR "NO ME LLAMES CENICIENTA" EN :



Comentarios

El Demiurgo de Hurlingham ha dicho que…
Entiendo que tardés en escribir.
Yo soy un historietista lento.

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