PORNO PARA PAPÁS



Lady Soberbia vuelve a tomar posesión del blog para hablar, por enésima vez, de la "nueva erótica" que ha venido a ocupar el espacio que antes pertenecía a la novela romántica, y que no, no es lo mismo.



Seguro que os acordáis de aquella odiosa etiqueta que le pusieron a "la novela", sí esa que parecía que acaba de inventar el erotismo. Sí, aquella de la que no hablamos.
Porno para mamás.
Personalmente, una etiqueta así me hace correr en dirección contraria hasta perder el aliento. Pero, curiosamente, hubo más gente que corrió hacia ella, que se sumergió en ella, y que se mostró orgullosa de sus lecturas "porno para mamás".
Y eso creó una tendencia que, apenas un poco suavizada, seguimos sufriendo hoy en día.
Como a pesar de ser una Soberbia, a veces incluso tengo mis dudas, y me llego a plantear si soy yo la equivocada y no estoy en posesión de la verdad absoluta, a veces, solo a veces, he dado un paso atrás y he catado algunas muestras de esa "nueva erótica" que nos venden, esos kamasutra modernos que han liberado sexualmente a más mujeres que la píldora en su día. 
(Y ahora os preguntaréis cómo me atrevo a hablar de novela erótica si no la leo, pues aprovecho y os recomiendo esta magnífica entrada de Mimmi Kass, que sí lee y mucho, lo que se publica, y a la que le produce tanta insatisfacción como a mí: PULSA AQUÍ.)
Y no, no me gustan. No es como la tónica que si la pruebas mucho le acabas cogiendo el gusto. Bueno, ya digo que solo los he catado, pero no van conmigo.
Y el otro día, viendo un capítulo de Castle, por fin se me encendió la luz.
Ya sé por qué no me gustan, por qué no tienen ese efecto afrodisiaco en mí, por qué me producen más rechazo o aburrimiento que otra cosa.
Porque lo que nos venden como porno para mamás, en realidad es porno para papás.
Me explico: en el capítulo de Castle investigaban un asesinato de unos actores porno. Cuando fueron al estudio de rodaje, les explicaron que lo que hacían era porno para mujeres, porno suave. 
Y entonces me acordé de esas películas románticas americanas de los 80 y los 90, en las que las escenas de sexo siempre eran en camas con sábanas de seda, habitaciones iluminadas con velas, todo destilaba romanticismo, relajación, suavidad y ternura (un poco moñas, sí, pero bueno, era el siglo pasado).
Y luego veías una escena de sexo en una película española, y era en el baño más sucio del bar más sucio de una ciudad, un tío sucio, con sus sucios vaqueros por las rodillas, empotrando a una pobre chica semidesnuda contra una pared sucia, y mientras él gruñía y salivaba, ella ponía cara de mártir.
Pues bien, las novelas románticas que a mí me gustan son las que contienen escenas de sexo suave, en el que juegan un papel los sentimientos, y en las que los dos se dan placer mutuamente, como supongo que hacen en esas películas de Castle (que aún no he visto, y subrayo el aún).
Y si existe una industria del porno suave para mujeres, es porque los productores, que son gente muy lista y saben bien lo que demanda el mercado, han descubierto que lo que le gusta ver a las mujeres no es lo mismo que a los hombres. Vale, estoy generalizando, digamos que lo que le gusta a un sector femenino (me atrevo a apostar que es un "amplio" sector), no es lo mismo que al sector masculino (también bastante "amplio").
Y en cuanto a esa "nueva erótica" que nos venden, se trata tan solo de novelas casi siempre muy simples en su argumento, con una historia de amor más o menos creíble, y rellenas de escenas de porno masculino, que supongo es toda la "documentación" con la que han trabajado sus autores/autoras. Que tampoco se les puede pedir que se hagan un doctorado en sexología antes de escribir una novela, pero pensar en el público objetivo e informarse bien sobre sus gustos y fantasías, no estaría de más.
Porque estas novelas son al género romántico, lo que las escenas de sexo de las antiguas películas españolas (algo está cambiando en nuestro cine, gracias a Dios), eran a las películas románticas.
Chicas, que no os confundan, que no os convenzan, las escenas de sexo de las mayoría de estas novelas están pensadas por gente que solo se ha inspirado en el porno masculino, un producto pensado por hombres y para hombres. Él es el fuerte, el dominante, el que manda y ordena; ella es débil, inexperta, con más curvas que cerebro. ¿De verdad os gustan estas parejas? A mí me espantan, será porque la palabra sumisa no entra en mi vocabulario, y porque me seduce más una buena conversación que una montaña de músculos por bien diseñada que esté.
¿Qué te gusta ese estilo? Vale, olvida esta entrada, sobre gustos no hay nada escrito.
¿Qué tenías dudas? Te recomiendo volver a la buena novela romántica, la que puede contener sexo más o menos explícito, pero siempre contado de un modo más sensual y elegante.

Un pequeño juego para finalizar: vuelve arriba, revisa las imágenes que he puesto, ¿qué te parecen? ¿Cómo te imaginas una buena escena de sexo, como las de arriba, o como la de abajo? 






Comentarios

Helena ha dicho que…
Lo que más me asombra es que parece que las mujeres se han liberado con este tipo de novelas. No sabía que en este país estuvieran tan reprimidas, porque que esto sucedira en los setenta, se puede entender...pero hoy en día... y bueno, la palabra sumisión, dominante ..etc. No va conmigo.
Si te das cuenta ahora todo el mundo escribe "erótica"...mejor dicho "pornografía”, pues debe ser lo que vende.
Qué vuelvan las novelas de siempre, las de sentimientos, las de sexo más o menos explícito, elegante, donde los dos son protagonistas en la cama y me dejen de chicas tontitas, vírgenes, y lelas. Y me dejen también de supermachos de 1,90, pectorales y ricachones.
Eso no lo quiero. Ahora bien, para gustos, colores.

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