La vida de las cosas


        Siempre me muestran a las visitas. Los llevan hasta mi pared y se empeñan en que no sólo me miren, sino que me desnuden por completo. Que si la paleta de colores, que si la luz, que si la alegoría... Un Picasso, dijo una vez un despreciable cenutrio. Como si se pudiera confundir el cubismo con el impresionismo.

        Cuando ya me han diseccionado a fondo, ella muestra su sonrisa perfecta, mientras el habla del artista y el proceso de creación. No sabe cómo recuerdo yo los trazos del boceto sobre mi final piel, las pinceladas, las correcciones, los retazos de alma que se fue dejando impresos en cada hilo del lienzo. Después, satisfechos, me dan la espalda y se dedican a otras conversaciones, a cosas de simples mortales.
        Creen que les pertenezco porque han pagado por el derecho a mirarme. Pero yo ya existía mucho antes de que ellos nacieran y seguiré aquí cuando se hayan ido. Y mientras tanto, soy yo quien les mira. Siempre.

Comentarios

XoseAntón ha dicho que…
Qué cierto, Teresa, son ellas quienes nos miran. Nosotros desfilamos, desfilamos ante su arte, camino de la muerte. Ellas las pinturas permanecerán encerradas en sus cuadros para siempre.

Bikiños
Nancy ha dicho que…
Vengo de blogs, como dice Mercedes. Y no sé qué historia me gusta más. La tuya me ha hecho pensar hasta en las fotografías de quienes quizá ya se hayan ido, pero siguen puestos sus ojos en nosotros.
Muy linda historia-
Serio Y. Pérez ha dicho que…
Yo me asomo a un cuadro como a una ventana abierta. No me importa que me observe. Quizá me preocupe, a veces, que note mi desinterés o mi ignorancia. Muy bonito.
Felisa Moreno ha dicho que…
Muy bueno Teresa, desde luego el sábado literario está dando mucho de sí. Me ha encantado la historia de este cuadro, cómo se ríe de la vanidad de los humanos.
Un beso, guapa.
Anónimo ha dicho que…
Ah, ¿pero no era un Picasso? :-)

La de historias que habrá escondidas detrás de cada uno de esos seres inanimados. Esta es una más pero, ojo, hay que saber contarlas, y ahí está el mérito de la autora.
Celia ha dicho que…
Muy bueno. La verdad es que acabo de llegar, y estoy de blogs. Me gustan todos los mini relatos.
Muy ingeniosos.
Un abrazo
Teresa Cameselle ha dicho que…
La propuesta de Mercedes, como todas las suyas, está resultando de lo más interesante y enriquecedora.

Y por supuesto que no era un Picasso, Fernando, es un Monet. Si se pasa por aquí Juanma te vas a enterar.
Mari Carmen ha dicho que…
Un relato encantador, Teresa. Cuánto me ha gustado esta iniciativa de Mercedes. Ha sido estupendo poder llegar hasta vosotros y poder leeros. De verdad, es todo un lujo :)

Un abrazo
Manuel ha dicho que…
El alma del arte. ¡Qué bella interpretación de su orgullo!
Paco ha dicho que…
Bueno ya he llegado por aquí Teresa.

Mira me he quedado perplejo al leer:

"...dijo un despreciable cenutrio...", que sepas que he tenido que buscarlo en el google:

"Persona poco hábil o de corta inteligencia"

Pues tiene razón ese cuadro que por cierto es precioso, al igual que el relato...

Un abrazo
fonsilleda ha dicho que…
Yo también estaría orgullosa de ser obra de arte. Y, hasta dejarían que posaran sus ojos en mí, mientras orgullosa me pavonearía.
EStupendo micro.
difistinto ha dicho que…
Despues de leerte no se si invitarte a leer mi humilde intento... de la idea de Mercedes...

Bien!

Ocasión para encontrarte!

Nos leemos!


Mon
Mercedes ha dicho que…
Teresa, me gusta tu relato porque yo me muevo entre obras de arte y muchas veces he dialogado con los cuadros. Incluso, los miro y algunos me parecen tristes, otros despistados, alegres, sencillos... ¿Sabes? Hace poco, pensé incluso en esa luz-bombilla que ilumina cada obra. Nadie se fija en ella, pero si no estuviera ahí, el cuadro no luciría en la sala ni la gente disfrutaría de la obra. Qué discreta y luminosa es la bombilla que ilumina una obra de arte...
Enhorabuena. Me ha gustado mucho tu relato.
Angel Proletario ha dicho que…
Ciertamente las pinturas nos siguen, sus formas se ensañan hacia nosotr@s para que de alguna manera caigamos en su juego...por eso las amo!!!

Me gusto mucho leer tu relato Teresa, y gracias por visitar el espacio y dejar tu lindo comentario, siempre eres bienvenida!!!
Ardilla Roja ha dicho que…
Si las cosas hablaran!!! Qué diria la cama, o una simple silla! no quiero pensarlo.
El Desván de la Memoria ha dicho que…
Qué buen planteamiento para "bajarnos" el ego. Los cuadros (y podemos entender que las obras de arte en general, incluso los objetos) no nos pertenecen; sino que les pertenecemos ellos. Somos sus instrumentos para mostrarse y ser, para cumplir su función; ven pasar generaciones que sufren el mismo "engaño": creerse propietarios de lo que es universal y atemporal.
Por cierto, Ardilla Roja, no sólo es que tendrías que pensar en lo que nos puede decir una simple silla o una cama; sino que deberías escribirlo y nos lo cuentas a todos ;)))
Un abrazo,
Ramón Alcaraz
Carmen Andújar ha dicho que…
Eso pasa con las obras de arte, todo el mundo opina, todo el mundo sabe; pero en realidad, muchas obras de arte son verdaderas incógnitas,y lo importante en verdad es contemplarlas sin más y dejarte llevar por lo que te sugieren, porque sólo el artista que la hizo, sabía de verdad su significado.
Un beso
saint ha dicho que…
Me gusta lo que expresas.Bello y reflexivo.Te dejo un beso.
Abril ha dicho que…
Wow!!! que interesante... es cierto, normalmente nunca nos detenemos a pensar que podrian pensar las cosas....


Saludos.
Teresa Cameselle ha dicho que…
Gracias a todos por los comentarios y la visita.
Nunca sabes, cuando empiezas un relato, realmente lo que vas a escribir, aunque tengas una idea aproximada. En este caso, la mía fue así de simple, me encontré mirando para un cuadro y pensé si él también me estaría mirando, y al momento siguiente ya lo estaba escribiendo. Pero, como sucede con el libre albedrío de los personajes, este cuadro se me rebeló y aún después de escribirlo, cuando buscando en Google un Monet (mi pintor favorito) me encontré este precioso retrato de su esposa que nunca antes había visto y que tan oportuno me resultó para el micro.

Besos a repartir. Y que tengamos muchos sábados más literarios como este.
Nieves Hidalgo ha dicho que…
Vengo a leerte, Teresa. Siempre es un placer hacerlo pues nunca sé con qué me vas a sorprender.

Un abrazo.
Teresa Cameselle ha dicho que…
Hola Nieves. De eso trato siempre en mis micros, de sorprender.
Un beso.

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