El otoño, los virus, y el libre albedrío de los personajes...


Había pensado en escribir hoy algo sobre lo que estoy haciendo últimamente, aprovechando que parece que me encuentro en plena racha creadora y se me ha pasado el sopor que siempre me invade en octubre, sobre todo con el cambio de hora, y me hace dudar sobre mi herencia genética (¿puede haber osos polares entre mis antepasados? Lástima que ya no tenemos a Michael Crichton entre nosotros, tal vez le hubiera gustado indagar sobre esta duda existencial mía, incluso podía haberle dado material para una novela).
El caso es que la semana pasada desperté de mi breve letargo y me dediqué a lo que siempre me produce mayor satisfacción: el relato breve. Aprovechando la inspiración y con sana envidia por el premio -otro premio más- de Mercedes (Mercedes Martín Alfaya, segundo premio certamen cuentos para niños "Emilia Pardo Bazán"), aproveché para presentarme a tres de las últimas convocatorias de certámenes que las que puntualmente nos informa Ramón Alcaraz, nuestro profe de El Desván.
Una vez enviados los tres trabajos (no voy a decir cuáles, que una a veces es un poco supersticiosa), decidí que era hora de retomar mi novela (una de las tres con las que estoy trabajando); pero no, no pudo ser, porque un personaje secundario de otra novela a medio empezar (la que viene siendo la continuación de La hija del cónsul, a través de la historia de la hermana de María Elena) me llamó a la puerta, con bastante insistencia, y sin pedir permiso, decidió contarme su propia historia.
Esto de los personajes que se rebelan (o que se revelan, que también puede ser), es algo que todos los que nos dedicamos a este oficio-afición de escribir, conocemos tarde o temprano. Pero esa sensación de que alguien te está diciendo "eh, oye, que ahora me toca a mí" esta vez para mí ha sido arrolladora. 
Y aquí es donde entran los virus, que también me andan rondando, y entre un dolor de garganta, unas décimas de fiebre y una ligera sensación de malestar, la señorita Gloria Figueroa, una pelirroja editora de una revista para señoritas publicada (figuradamente) en La Coruña en 1881, me ha ido dictando su historia, negándose a ser sólo una comparsa, amiga, confidente, de mi protagonista, mi querida Mercedes Montenegro.
Aclarada la historia de Gloria, ahora toca volver con Mercedes y dar el empujón definitivo a la que sería mi segunda novela romántica, pero me da a mí que hoy no va a ser, porque el maldito virus arrecia por momentos, me tapona los oídos y me tiene al borde del KO técnico.
Hoy me tomo un frenadol y a ver si mañana puedo volver al trabajo.
(¿Esto cuela como relato del viernes?)
Buen fin de semana a todos.


Comentarios

Celia Álvarez Fresno ha dicho que…
Tranquila. Todo es por algo. El virus pasará y tú comenzarás a escribir, y a ganar premios.
Mi lema es que tienes que creértelo y se realizará.
Un abrazo
Paco ha dicho que…
Pues al primer síntoma, frenadol y a la camita, que un escritor ha de estar en plena forma para ser creativo. Y eso del libre albedrío de los personajes es tan cierto como que toman a veces la iniciativa en la narración. Es que los dejas un día que escriban una frase y al día siguiente te escriben un capítulo.
Suerte con esos personajes y que te mejores del virus.
Un abrazo
Paco
Mercedes ha dicho que…
Teresa, yo creo que ha sido un perfecto relato de viernes. Y no te preocupes, seguro que tu personaje, después del finde, vuelve con su historia y te la cuenta del tirón.
Que te mejores.
Assumpta ha dicho que…
Jejejeje ¡¡sí que cuela!! porque lo has contado tan bien, y se lee tan a gusto que te doy como ganadora del certamen "Relato del viernes" :-))
Anónimo ha dicho que…
No debería de colar, no. Pero has sido astuta, has hecho entrar en escena a los viruses y me das algo de pena, penita pena. Por tanto, lo dejémos así, aceptamos elefante como animal de compañía, ea.

Ah, el Ilvico es más eficaz, dos comprimidos tres veces al día. Y como nueva en una semana. Aunque dicen que sin medicamentos te curas en 7 días.

Fernando
Felisa Moreno ha dicho que…
Esto de que los personajes se rebelan es una realidad, a mí me ha pasado en más de una ocasión, y secundarios se han alzado como co-protagonistas con todo el descaro del mundo.

Cuídate ese resfriado y no dejes de escribir, que los premios ya vendrán, calidad no te falta.
Besos
Teresa Cameselle ha dicho que…
Gracias a todos. El maldito resfriado sigue su curso. Fernando de Ilvico nada, en realidad ni frenadol puedo tomar durante el día, porque entonces si que me pongo en hibernación, y hoy es lunes y hay que trabajar a pesar de los virus.
Anónimo ha dicho que…
Pues ánimo y que te mejores. Son los contratiempos del invierno.
Carmen Andújar ha dicho que…
Es verdad que a veces no te sientes muy inspirada para escribir, no te vienen ideas de ninguna manera. En tu caso parece que no tienes problemas porque llevar tres novelas, ya es llevar. Sigue así con esa vena inspiradora
Ay Teresa, te entiendo,

Yo eso de los personajes tan maleducados me más que molestarme, me ayudan a que terminar mis realatos pues yo soy de los que crean un boceto y se conforman con él guardado en un cajón y sin necesidad de salir apañados de fiesta para conocer gente.

Mis personajes me dicen: "No, juanma, no. Mi casa necesita unos muebles, una pinturita, una ciudad dónde ubicarse, unos vecinos, un colegio..."
Son tan exigentes!!

Mejórate del resfriado",
Besos,
Juanma
Teresa Cameselle ha dicho que…
Siguiendo con el parte médico, hoy ya voy un poquito mejor, gracias.
Juanma, antes hacía como tú, los relatos al cajón y poco más. Pero el día que me puse, como bien dices, a vestir de fiesta a mis personajes de La hija del cónsul, descubrí que resultaba tan satisfactorio, o más quizá, como el primer esbozo que hice de ellos, con prisas por contar su historia.
Es como cuando lees una novela por primera vez, y te encanta, y tienes prisa por acabarla; pero tiempo después la relees y descubres cosas que se te habían pasado por alto por no detenerte un poco más en la lectura.
Besos.
Anónimo ha dicho que…
No recuerdo haber leido un libro por seguda vez, salvo los de estudio :-)

Teresa, me alegro de tu mejora, que ya estamos a martes y no es cosa de enfrentarse al deber en inferioridad de condiciones.

Fernando
Teresa Cameselle ha dicho que…
Nunca has leído dos veces el mismo libro?
Ay, Fernando, eso es que no has leído libros de los que te tocan el corazón, más que la cabeza.

Ni visto dos veces, o tres, o diez la misma película?
Anónimo ha dicho que…
He visto alguna película más de una vez, claro, ya sea por la tele o en el cine. Y también he repetido en la visita a ciertos lugares.

En cuanto a libros que me llegan al corazón, a ver, estoy terminando "La Ladrona de Libros" de Markus Zusak (me lo recomendó una buena amiga que tiene un gusto exquisito); es una novela entrañable aunque algo triste. Y te aseguro que me llega, me conmueve (y por supuesto no es la única).Pero no creo que la vaya a volver a leer, entre otras razones porque tengo algunas en espera.
Anónimo ha dicho que…
Y pensar que acá hace un calorrrr ufff como 36 gradoss!!!!
falta que me haga un topless en medio de avenida y creo que hasta el sol se ocultaría jajajjajaj

besoss desde argentina Florchi!!!!

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