Relato (aunque hoy no es viernes)

PARAÍSO

Benito Domínguez llegó al cielo un domingo de primavera a las cinco de la mañana. En la entrada había dos altísimas columnas de mármol, de esas que uno se imagina que se va a encontrar en el cielo, o en Grecia, si es que a uno le apeteciera viajar a un país donde todos sus edificios importantes están en ruinas. Colgando entre las columnas, como una sábana puesta a clarear, se veía un ancho cartel con doradas letras que decían “Bienvenido al Paraíso”, bajo el cual había un hombre vestido de esmoquin que le recordó a un joven Roger Moore encarnando a James Bond. El tipo sonrió, y sus dientes blanquísimos relucieron como en un anuncio de colgate.
-Buenos días Benito, ¿cómo estamos hoy?
-Muerto –contestó el interpelado con su proverbial laconismo.
-Lo sé, un infarto fulminante a las 4,55 horas del 10 de abril, domingo en España. Al menos ha sido rápido, tanto el óbito como el viaje hasta aquí ¿no? –preguntó James Bond luciendo de nuevo su sonrisa refulgente.
-No ha estado mal –contestó Benito y no se atrevió a añadir más.
-Sé lo que estás pensando, todos os preguntáis lo mismo al llegar a este punto, ¿será esto realmente el cielo o un engaño del demonio?
-Solo estaba pensando si me lo merezco...
-La humildad, Benito, una de las muchas virtudes que han colmado tu vida -el tipo se acercó, pasándole un brazo a Benito por los hombros, como hacen los colegas un día que te pasas tomando los vinos. El difunto lo miró desconfiado, que para eso era, o había sido en vida, gallego de pura cepa-. Has sido un buen hombre, a pesar de lo difícil que lo has tenido, te mereces la recompensa.
James Bond extendió su mano libre hacia la nada blanquecina que los envolvía. Benito juraría que a sus espaldas sonaron trompetas como en los toros. Miró a su alrededor, preocupado, esperando la cornada. En ese momento comenzaron a refulgir intermitentemente las letras color de oro del cartel de bienvenida y bajo él aparecieron su esposa, tan joven y bella como el día en que la había conocido, sus hijos, el chico con el pelo limpio y corto como no lo llevaba desde su primera comunión, y la chica sin maquillaje ni piercings masacrándole su bonito rostro.
-No, ellos no han muerto aún –aclaró James Bond-San Pedro-. Sólo son el reflejo de tus sueños. La vida que deseabas haber llevado y que puedes tener si deseas tu recompensa -la sonrisa del tipo relucía más que las letras doradas del cartel. Esperó una respuesta pacientemente, pero el difunto estaba demasiado asombrado- Ya veo, Benito, que aún no te lo crees. Vamos a hacer una cosa, date la vuelta y mira lo que has dejado detrás.
Benito se giró obediente y a lo lejos observó un nuevo cartel que decía “Salida”, caminó hacia el mismo con piernas temblorosas, trastabillando cuando se dio cuenta de que terminaba en un precipicio del que no se veía el fondo. Flotando entre la niebla pudo ver todos los malos momentos de su vida: los desprecios de su esposa; el día en que su propio hijo le robó poniéndole un cuchillo al cuello; aquella vez que su hija llegó a casa con un ojo negro y un rasgón en la blusa como resultado de su último noviazgo; las humillaciones en el trabajo; su inexistente autoestima; la caída inevitable en el pozo de la depresión...
-Vamos, Benito –dijo San Pedro poniéndole una mano en la espalda y mostrando su mejor sonrisa de estrella hollywodiense-. Tú no te merecías esa vida. Has sido un buen hombre, aburrido sí, pero trabajador, honrado y preocupado por los tuyos -el difunto asintió, sorbiéndose dos lagrimillas incipientes-. Ha llegado la hora de tu recompensa. Sólo tienes que decir “me lo merezco”.
Benito respiró hondo y pudo sentir la sangre corriendo alborozada por sus venas, lo cual, bien pensado, era curioso teniendo en cuenta que hacía exactamente media hora que había muerto, sin embargo nunca se había sentido tan emocionado, tan feliz, tan lleno de vida.
-¡Qué coño! –exclamó- ¡Pues claro que me lo merezco!

Comentarios

Assumpta ha dicho que…
¡¡GENIAL!!

Bueno, bueno, muy bueno

¡Y claro que se lo merece! :-))
Mercedes ha dicho que…
Jo, qué bueno. Sí señor. A ver si te dedicas a hacer más relatos de viernes en martes porque me ha gustado un montón.
Me he reído Teresa,


Uno se pone de parte del pobre Benito!, pobrecico,

sigue así,!,

Besos, JUanma
Anónimo ha dicho que…
Te prodigas poco Teresa, pero cuando lo haces nos alegras un rato. El relato es muy simpático, con ese tinte galego que tan fácil te resulta. Se merece que hagan un corto con él, para así poder contemplar la expresión de sorpresa de Benito. Un beso,

Fernando
Teresa Cameselle ha dicho que…
Gracias chicos.
Quería cambiar de registro, me parecía que estaba publicando relatos muy serios, así que escogí este de "tinte galego" como dice Fernando.
Anónimo ha dicho que…
"La Hija del Cónsul"

Corte Inglés de Cádiz, vendidos 4; existencias, 1 (No está mal).
Barcelona: Vendidos 9, no quedan.

Como el que adquirí en su día se lo regalé a Florchy, el que queda será para mí, y lo conservaré como recuerdo valioso por ser la obra de una escritora y amiga virtual.

Fernando
Anónimo ha dicho que…
Hola Teresa, después de la charla de hoy, decidí pasar a leer uno de tus relatos como te había prometido.

Este en el que te contesto me ha encantado. Pasaré con más tiempo a seguir leyéndote.

Ha sido un placer leerte y conocerte.

Un beso,
Irdala
Celia Álvarez Fresno ha dicho que…
Me parece muy bueno tu relato. Con gracia y soltura.
Saludos
celia
Teresa Cameselle ha dicho que…
Hola Fernando: Ya que la editorial aún no me informa de las ventas, es bueno tenerte a ti. A ver si te firmo ese ejemplar algún día.

Hola Irdala: Me alegro mucho de que te hayas pasado y más de que te haya gustado. Ya ves que en este caso no tiene nada que ver con la romántica.

Gracias también a ti, Celia.
Ardilla Roja ha dicho que…
Muy bueno Teresa.

Me ha encantado sobretodo ese toque humorístico que le has dado. Sin duda hace más atractivo a ese blanquecino y aséptico paraíso.

Que carallo!! Claro que se lo merecía
Teresa Cameselle ha dicho que…
Qué carallo¡ era lo que decía Benito en la versión en gallego, jaja.

Besos, guapa.
Anónimo ha dicho que…
No, Teresa, no tiene que ver con la romántica, pero a mí lo que me gusta es leer, independientemente del género.

Un beso,
Irdala

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