UN CALCETIN AZUL

Para los que tengan buena memoria y piensen que ya antes he colgado este relato, decir que no, que el otro calcetín era rosa. No es que esté obsesionado con los calcetines, jaja, es que hace tiempo participaba en un foro en el que propusieron escribir microrrelatos con las palabras "té, calcetín y lavadora", y de ahí salieron dos micros, el calcetín azul y el rosa. El rosa, como digo, ya lo publiqué hace tiempo en el blog, el azul creció y se convirtió en algo más que un microrrelato y fue publicado en el segundo número de la revista Romántica´S. Ahora os lo dejo aquí, por si no tuvisteis oportunidad de leerlo antes.




UN CALCETIN AZUL
©Teresa Cameselle
El timbre sonó justo cuando le estaba echando azúcar a su té. Pensó en ponerse una camiseta, pero por el pasillo decidió que si alguien era tan inoportuno como para llamar a esas horas a su puerta, no tendría valor encima de enfadarse porque no fuese vestido de etiqueta.
–Hola, perdona que te moleste. Soy la vecina de arriba. La nueva.
Como para haber pasado desapercibida, pensó Oscar y ensayó su mejor sonrisa, abriendo un poco más la puerta. Recordó que sólo llevaba sus vaqueros cuando ella volvió la mirada de repente a su rostro, después de haberla bajado, sorprendida, por su torso.
–Encantado. Nos hemos cruzado en el portal, creo. Te llamas...
–Celeste. Verás, es que se me ha caído un calcetín y está en tu tendal.
–Pasa, no te quedes ahí. No tardo nada en buscarlo –Oscar le dio la espalda haciéndole un gesto para que lo siguiera–. Por cierto, bonito nombre, hace juego con tus ojos.
–Pero si no son azules.
–Pero son muy bonitos.
Conteniendo la risa, Celeste atravesó el vestíbulo y lo siguió hasta la cocina. Decidió que le gustaban sus pies, grandes y morenos. Ella también solía andar descalza por casa, así que ya tenían algo en común
–Mmmm. ¡Qué bien huele!
–Es té de frutos rojos. ¿Te gusta?
–Mucho. Pero, oye, se te va a enfriar por mi culpa.
–Imposible –afirmó Oscar, dedicándole un guiño travieso. Nada se le iba a enfriar teniéndola a ella cerca, pensó.
Celeste dedicó una mirada somera a la cocina, más recogida que la suya, tuvo que reconocer, y se detuvo en la espalda desnuda de su vecino, que asomaba medio cuerpo por el ventanuco que daba al tendal. Sí, estaba aún mejor de lo que había imaginado.
–¿Es éste? –preguntó, dándose la vuelta de repente y pillándola en plena inspección. En su mano tenía un calcetín azul que agitó para atraer su atención.
–Sí –Celeste extendió la mano para coger la prenda, con una sonrisa dubitativa–. Gracias. Ya me voy... –extendió apenas la punta del pie hacia la puerta, logrando una mirada apreciativa de sus largas piernas, cubiertas por un mínimo pantalón corto.
–¿Tanta prisa tienes? –Oscar apoyó la cadera en el fregadero y se cruzó de brazos, mirándola divertido.
–En realidad, no –contestó con cierto descaro. Vale, él la había pillado mirándole el culo, pero la mirada que le había lanzado al escote nada más abrirle la puerta, tampoco había sido precisamente discreta.
–Podíamos compartir el té.
–¿Tienes galletas? Te advierto que soy muy golosa.
–¿De chocolate? –Celeste asintió– Eres una mujer con suerte, son mis preferidas.
Mientras Oscar servía las tazas, Celeste se apoyó en la lavadora y se asomó a la ventana del tendal. Miró hacia arriba para ver su propia ropa tendida y sonrió al recordar cómo se le había caído el calcetín.
Siempre había tenido buena puntería.

Comentarios

Natàlia Senmartí Tarragó ha dicho que…
Calcetín, calcetinito azul...celeste, ella va descalza y él también, ya sobras calcetín.
Buena puntería Teresiña, ya lo creo, buenas galletitas, buenooo el vecino.
Te felicito, corto, pillo, divertido, bien resuelto, picantón y...¿a ver qué pasa? Pásate si puedes por el Quinto pino, este jueves tengo morriña y la pongo en el relato.
Bicos muchos.
Teresa Cameselle. ha dicho que…
Qué bien los pillas, Natalia, me alegro de que te guste.
Voy a visitarte en un vuelo.
Un bico.
Maribel ha dicho que…
Muy buen relato Teresa, muy insinuante. No hay como tener buenos vecinos jeje. Un saludo!
Susana ha dicho que…
Aaayy la excusita del calcetín, que socorrida les resultó, ¿eh?

Me ha gustado. Conciso, divertido y pícaro.

Un beso, Teresa.
Ardilla Roja ha dicho que…
Que astuta. Igual otro dia se le caen las bragas sin querer, pero el hielo ya estará roto.

Muy bueno.

Besos
AiKo ( Merche Diolch ) ha dicho que…
Qué buena la idea!!!!!!!!!!! Qué pena que no fuera tan espabilada entonces :D
Muy bueno el relato Teresa, me estoy aficionando a ellos :D
Annick ha dicho que…
Muy cuca la vecinita; pero funciona!
Un relato muy vivo y simpatico .

Besos desde Málaga.
Lola ha dicho que…
Me ha encantado el relato. Voy a ver si practico la puntería, Aunque...bien pensado, tampoco tengo vecino. ¡pena!
gustavo ha dicho que…
en l0s puebl0s tenem0s mala suerte:
LAS CASAS S0N INDIVIDUALES P0R T0D0S LAS LAD0SSS.
mañana mand0 c0nstruir un bl0que de 15 pis0s encima de mi casa¡¡¡
jaja
medi0 bes0, teresa.
ROSA G.C. ha dicho que…
¡Original, divertido, sensual!!
Me gustó muchísimo
Besos
Rosa.-
Teresa Cameselle. ha dicho que…
Ahora que ya ha pasado el temporal casi si enterarnos (aquí en Ferrol se quedó en una tarde lluviosa y viento que no superó 80 kms/h.), vengo a dar las gracias por vuestros comentarios.
Gustavo, si plantas quince pisos encima de tu casa se te va a llenar el tendal de calcetines, jaja.
Besos a repartir.
Felisa Moreno ha dicho que…
Qué bueno Teresa, una excusa impecable la del calcetín, como tu relato, sensual y sugerente.

Un abrazo

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