NO ME LO DIGAS, DEMUESTRAMELO...

Acabo de leer "Tenías que ser tú" de la autora americana Susan Elizabeth Phillips, escritora que tiene legiones de fans y que es considerada de las mejores en novela romántica contemporánea.
Pues bien, no voy a ser yo la que diga que no es tan buena autora, no escribe mal, desde luego, sabe dar carácter a sus personajes y tiene sentido del humor, pero con la experiencia que me da haber leído dos de sus novelas (la anterior fue "Sólo mío"), tengo la impresión de que está sobrevalorada.
A lo que iba, que no era a criticar la novela ni su autora, es al tratamiento de los "momentos románticos" dentro de la novela romántica. Os parecerá una redundancia, pero es así. En este género de novelas los personajes no se pasan 300 páginas diciéndose cuánto se quieren, en general, se las pasan peleándose para terminar descubriendo que son mutuamente el amor de su vida. ¿Cuál es el problema? Desde mi punto de vista, y hablo a la vez como lectora y escritora, es que los personajes se desinflan al llegar al "momento". Algunas autoras fijan el punto cumbre de una novela en que los protagonistas se digan "te quiero" o, peor que peor, "te amo" que siempre me suena a telenovela venezolana.
Para muestra un botón, ahí va la escena cumbre de "Tenías que ser tú":
"-Eres el sol y la luna para mí. Te quiero tanto, He estado sólo sin ti durante toda mi vida.
-Eres el hombre más maravilloso del mundo entero."
Repelús me da leer estas frases. Con la de "He estado sólo sin ti durante toda mi vida" me hubiera bastado y sobrado, sin provocarme un coma diabético.
¿Por qué un ex jugador de fútbol americano, quaterback para más señas, y ahora entrenador, duro, rudo y de mal carácter, dice cosas como esas? ¿Por qué una chica tan alegre, simpática y original, acaba diciendo una obviedad como la que he copiado? Yo no lo sé, que me lo explique la autora.
Vale que es novela de género y que tiene sus tópicos imprescindibles, pero no hay por qué provocar vergüenza ajena y a desmontar en unos pocos diálogos todo lo que antes te había gustado de sus personajes. Del romanticismo a la cursilada hay una línea muy delgada, que las autoras americanas suele cruzar sin ningún rubor.



Y saltando de la novela al cine, os voy a contar ahora la escena cumbre de mi película favorita de las últimas semanas, "Enredados" de Disney Classic.

Tenemos a una chica de melena prodigiosa, que puede curar heridas y rejuvenecer a la gente, secuestrada por la malvada bruja cuando era niña, y obligada a permanecer a su lado para servirle de lifting gratuito y permanente.
Tenemos a un ladrón encantador, sinvergüenza, egoísta y sin principios.
¿Acabarán estos dos diciéndose "te amo, querido mío de mi corazón...?
Ahí va la escena cumbre:
La malvada bruja hiere de muerte al ladrón y trata de llevarse a la chica con ella para siempre. Rapunzel promete seguirla sin protestas si le permite curar a Flynn antes. La bruja accede y, cuando Rapunzel se inclina ante Flynn para curarle con su mágica melena, él se la corta de un tajo con un trozo de cristal.
Con esta acción, Flynn se condena a la muerte, pues nadie más puede curarle. Pero él prefiere morir que permitir que ella vuelva a ser esclavizada por la bruja malvada.
A pesar del mucho cine que veo y lo mucho que leo, no me esperaba este momento, y confieso que di un salto del asiento cuando Flynn le cortó la melena a Rapunzel.
Es lo más bonito que he visto en mucho, mucho tiempo.
Y eso sí que es, para mí, una bellísima declaración de amor.
Hechos, no palabras.

Comentarios

Manuel ha dicho que…
Muy buena reflexión, Teresa, eso me pasa a mi cuando veo en el cine a Bárbaros, Pistoleros del Oeste o Piratas, hablando y comportandose con educación exquisita. La novela aunque no sea histórica no deberia distorsionar tanto la realidad, no?
Un beso
Teresa Cameselle. ha dicho que…
Tienes razón, Manuel. Y ¿sabes? es muy difícil, cuando escribes, tratar de darle a cada personaje su forma de hablar particular. La tentación es escribir "bien", utilizar la palabra correcta, conjugar bien los verbos, pero es cierto que si tienes un personaje sin educación, o barribajero, o un pistolero como dices, hay que procurar que hable como corresponde al personaje.
Un beso.
Natàlia Tàrraco ha dicho que…
Teresiña, cuanta razón llevas.
Te aplaudo.
Sea en el género romántico (ya sabes que no creo en géneros), pues resulta risible el tópico dulzón, "te amoooo, ainnns, hasta el fin del mundo" patético, es como si un chico legionario del s. I, brutote él, le dijera a su niña: "eres la flor en la que liba mi deseo" jajaja.
Como siempre, hay que meterse en el personaje y en el contexto para que hable según toca, o intentarlo.

Muy buena reflexión, que al fin y al cabo, toca el "género" escribir en general.
Bicoooooo + apertas.
San ha dicho que…
Repasito le diste Teresa, estoy contigo, en muchas ocasiones de lo dulce se pasa a lo empalagoso, perdiendo toda la fuerza e intensidad el momento clave de la novela.
Romantico sí, pero creible que lo se tambien ¿no?
Besos.
Medea ha dicho que…
Querida Teresa, hoy he aprendido algo muy interesante en tu blog, ya ves, a estas alturas. Soy una romántica, no puedo negar que me gusta el dulce, me gustan las historias de amor y sin embargo no les he dedicado demasiado tiempo. Quizás una de las causas principales es que como te he dicho me gusta el dulce pero no el empacho de dulce y quizás las novelas que han caído en mis manos de este género han pecado de eso que tú dices de redundante “empalagoserío”, quizás ese motivo me ha llevado más por otras sendas antes de dar a otras escritoras románticas la oportunidad de conocerlas,¡¡error!! Mi experiencia (poca, no he leído demasiado) me había llevado a pensar que todas las novelas románticas pecaban de lo mismo ¡¡error!!
Siempre pensé que en leeros iba a encontrar muchas enseñanzas y está en concreto la considero muy importante porque cambia por completo el concepto que tenia sobre este género. Un beso amiga.
Ardilla Roja ha dicho que…
Hola Teresa:

Frases como esas son las que se cargan el romanticismo y lo convierten en cursilería. Hay quien piensa que son la misma cosa.

De todas maneras el enamoramiento provoca reacciones extrañas en muchas ocasiones y se dicen cosas cosas muy raras.

Un beso.
Teresa Cameselle. ha dicho que…
Cati, qué alegría leerte por aquí. Ya sé que andas otra vez en revisiones, te he estado leyendo esta mañana, pero no pude dejarte un comentario. Seguro que todas las pruebas van a decir lo mismo, que estás estupenda, y que te puedes poner, ya, a hacer eso que tan bien haces, escribir mucho para que podamos disfrutar leyéndote.
Muchos besos.
Mimí- Ana Rico ha dicho que…
Estoy de acuerdo con la crítica de la cursilada, además me parece degradante para la mujer que es el el gran público al que va enfocado este tipo de novela. ¿Dan por hecho que son estúpidas, y que no advierten ese tipo de incongruencia? Es como para escribir a la editorial por alimentar la estulticia.

Abrazos calurosos desde los mares de extremadura.
Juanma ha dicho que…
Bueno, estoy de acuerdo con lo dicho. De todas formas, los brutones son los más empalagosos después, precisamente por eso, porque como no están acostumbrados a cocinar a fuego lento, cuando lo hacen, se pasan con el azúcar, así que... jaja, pero el motivo de mi mensaje era protestar, ya me has desvelado el final de la peli de Disney. Teresa, la próxima pon un cartelito. En fin, que para eso venía yo, para tirar de las orejas a esta estupenda gallega.
Un beso, TEresa:

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