CINE: LA JUNGLA 5


Ya está aquí, ya llegó, más rápido de lo que pensaba, la nueva entrega de las aventuras y desventuras de John McClane, sí, sí, el de "piensa McClane, piensa McClane", el de "ven a la costa, estaremos juntos y lo pasaremos bien", el de "yipi ka yei" (como demonios se escriba tal cosa), expresión que hemos aprendido de Internet, porque yo juraría que en la primera Jungla de Cristal, con el doblaje, se la cargaron.
Y esta vez no es él solo contra el mundo, esta vez tenemos a John McClane Jr. (que han pasado 24 años de la primera Jungla, y nuestro héroe ya tiene dos hijos creciditos). Y bueno, qué decir de este chico, que le ha salido bien, aunque no lo parezca al principio. Un calco de su papi, vamos.
Venga, SPOILERS A MONTÓN, AVISO:
A ver, tenemos a nuestro McClane mayor y cansado, todo personaje que le habla a lo largo de la película, le llama "viejo", y él ni protesta. Tenemos a McClane Jr. metido en un feo asunto en Moscú. Nuestro McClane sabe que no ha sido el mejor padre del mundo, así que ahora es su oportunidad y se va corriendo a rescatar a su hijito. Cuando llega a esa Rusia colorida, llena de mafiosos, de traficantes de armas chechenos, de políticos corruptos y tribunales vendidos, nos queda claro desde el principio que Junior no necesita ser rescatado, y que es tan "duro de matar" como su papi.
¿Habéis visto el fino juego de palabras con el título original de la saga? Pues aprovecho para un inciso. Aquí, en España, la saga McClane se titula "La jungla de cristal", porque sí, porque algún brillante traductor de títulos decidió que "Die Hard" no se podía traducir literalmente al español. Y bueno, han pasado 24 años, ¡24 añazos! de Jungla, y ya no podemos imaginárnosla con otro título, reconocedlo. Y ahora sigo con la película.
Leo en una crítica de un blog (os pondría el enlace, pero es que he cerrado la ventana, y ya no recuerdo qué blog era), que Jai Courtney se pasa la película posando para demostrar que puede ser el nuevo McClane, ahora que su papá ya está viejo y cansado.
Posando, dice.
Cómo se nota que el crítico es un hombre.
Está claro que no se ha fijado para nada en esos ojazos verdes.

¿Qué se le va a hacer? A mí me pierden los hombres de ojos verdes, cualquiera que haya leído mi primera novela lo sabe bien. Y como no he tenido la suerte de disfrutar de este pedazo de hombre en "Spartacus", lo descubro ahora en La Jungla, y me declaro fan desde el primer plano.
Y bueno, hay una trama más simple que las instrucciones de una caja de bombones. Pero que nos gusta, nos gustan las historias de americanos contra rusos. Nos gusta que metan a Chernobyl en la ecuación. Yo no sé si se ha hecho antes, pero echarle la culpa del desastre al malo de la película, me ha parecido osado y hasta divertido. Y nos gusta un buen tiroteo en Pripyat. No es que sea yo fan de "Call of duty", pero mi hija le dedica horas, y de estar sentada a su lado mientras dispara, ya empiezo a conocerme la ciudad maldita.
Una película de acción con mucha pasta. Coches volando a decenas por los aires, explosiones, helicópteros, taxistas rusos que imitan a Frank Sinatra, y McClane al cuadrado en estado puro.
Me lo he pasado bien, sí, sin complicaciones. 
Para la próxima espero que le dejen pegar también unos cuantos tiros a la hija de McClane, Ramona Flowers, perdón, Mary Elizabeth Winstead (guiño para frikis y cinéfilos de pro), una chica que aparenta tan dura como su padre y su hermano, pero que solo sale al principio y al final, en plan hija cariñosa muy preocupada por sus hombres. Un desperdicio, señores guionistas, señor director, y quien sea el culpable de haberle dado tan poco papel a la chica. Tomen nota.





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