LA CITA: CARLOS HERRERA

    No suelo leer la columna de Carlos Herrera en XLSemanal. Lo hacía al principio, cuando llegó a la publicación en la que yo, como lectora, llevo más tiempo que él. Pero un día me cansé de sus manías, en especial de ese odio profundo que tiene contra la mantequilla, sí, sí, la mantequilla que muchos desayunamos, yo casi a diario, y que él trata de desperdicio y basura. A ver, yo suelo leer la revista al desayuno, así que no puedo leer las opiniones de un hombre que está insultando lo que me estoy metiendo en la boca.
   Dicho esto, no he podido pasar por alto su colaboración del 27 de enero, al ver este título: "Django desencadenado", sangre inolvidable.
    Hace Herrera un recorrido previo por sus cines de la niñez, y por películas y noche inolvidables, de las que aún puedes recordar el sabor de la chocolatina, o las palomitas, en mi caso recordaría unos pequeños paquetes de galletas Príncipe de chocolate que vendían en el cine de mi pueblo. 
   Y con esta entrada viene a decir que la última película de Tarantino es de las que pasará el tiempo y seguiremos recordando el día y la hora, con quien la vimos, y si comimos o no palomitas en aquella sesión.

     Dice Carlos Herrera:
    "Algo así me volvió a ocurrir después de muchos años el pasado fin de semana. La culpa la tiene Tarantino, bautizado como Quentin, de quien siempre me temí lo mejor, a quien siempre le he reconocido la habilidad para sorprenderme, para irritarme, para entusiasmarme. Pero esta vez ha dado un paso más: ha hecho que me acuerde para siempre hasta de lo que cené y dónde lo cené después de ver Django, su última cinta, una obra maestra."
Amén.


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