SUBROGADA



Préstame tu cuerpo durante nueve meses.
Soporta las varices, el exceso de peso, el ardor, el bombardeo de hormonas.
No te emociones cuando sientas ese primer aleteo de la vida en el vientre. No le cantes una nana cuando se remueva y su pie se dibuje nítido bajo tu piel.
No busques nombres en el santoral, no le tejas un gorrito, no compres esa mantita que le acompañará toda su infancia. No escojas peleles y patucos, cunas ni sillitas.
Soporta las exploraciones, los pinchazos que aseguran la calidad del producto, las ecografías que descartan malformaciones. No pidas su fotografía, me la llevo yo en el bolsillo. No preguntes el sexo, es mi decisión saberlo o no por anticipado.
Aguanta el dolor, el desgarro, la sensación de vacío, los brazos inútiles que cuelgan a tus costados, sin nada que cobijar en ellos.
No pienses en su cabecita coronada de pelusa. ¿Morena? ¿Rubia? No cuentes sus dedos, cinco en cada mano, cinco en cada pie. No imagines su boca frunciéndose, buscando el alimento que derraman tus pechos.
Te dejo las estrías, la cicatriz, los entuertos, la cuna vacía en la habitación de hospital.
Préstame tu cuerpo durante nueve meses.
Te regalo toda una vida para olvidarlo.




Comentarios

Lola Sánchez ha dicho que…
Preciosa forma de describir la maternidad mi querida Teresa. Da gusto volver por aqui, y leeros. Un beso muy grande.
Teresa Cameselle ha dicho que…
Gracias por la visita y el comentario, Lola. Un beso.

Entradas populares de este blog

¿QUÉ FUE DE LA ROMÁNTICA HISTÓRICA?

LA PESADILLA DEL SULTÁN

HOMENAJE A JANE AUSTEN EN EL VI CONGRESO LITERATURA ROMÁNTICA DE A CORUÑA (I)