Este jueves un relato: ¿En qué trabajas o te gustaría trabajar?

Este jueves en el blog de Gus nos proponen hablar sobre el trabajo, el que realizamos o el que nos gustaría realizar. Como nunca me ha interesado la autobiografía, aquí os dejo un relato sobre un hombre al que sí le gustaba, mucho, su oficio.


ASI EN LA TIERRA ...
©Teresa Cameselle


A Baldomero le encantaba su trabajo. El cielo sobre la cabeza y la tierra bajo sus pies. No podía haber otro mejor, decía. Hincar la pala en el manto húmedo una fresca mañana de primavera, arrancar las malas hierbas, descansar la vista en el colorido de las flores a su alrededor, todo esto hacía feliz de verdad a un hombre. El no había nacido para calentar una silla en una oficina, o para vender artículos al pormenor en alguna tienda de la calle mayor.
Nunca pensó que dejaría aquel pueblo en el que habían nacido él y sus hijos, su mayor deseo era descansar allí mismo donde tenía su vida y su querido trabajo, pero todo se torció cuando llegaron los cambios. El ladrillo y el cemento se apoderaban de todo, ya no quedaba casi tierra en la que trabajar, a labores de albañil prácticamente fue viendo reducido su trabajo; así que agradeció la llegaba de la jubilación y partió, con gran dolor de su corazón, en busca de algún lugar donde aún siguieran enterrando a los difuntos en la tierra y no emparedados en frías cajas de hormigón.
Por el camino aún iba recordando las palabras que el Párroco salmodiaba mientras él, en discreto segundo plano, aguardaba paciente con su pala para terminar el trabajo del día: “…encomendamos su cuerpo a la tierra, tierra a la tierra, ceniza a la ceniza, polvo al polvo…”.

Comentarios

Natàlia Senmartí Tarragó ha dicho que…
Muy buen trabajo, palada a palada, corpore sepulto, y él a recrearse con las flores, el cielo y la tierra. Ya lo dicen: "El muerto al hoyo y el vivo...al bollo" al pan nuestro de cada día.
Teresiña, bendito Baldomero, honesto trabajo, le felicito y te felicito por recordarle con un bello relato. Tampoco soy dada a la autobigrafía. Bico.
Medea ha dicho que…
Yo cuando me jubile haré como Baldomero si me dejan, buscaré un lugar donde aún queden flores que plantar, campo que pasear, y “tomates verdes fritos” que comer.
Un beso
Primavera ha dicho que…
Es la vida real de muchas personas que se han comido el cemento esas tierras fertiles en aras del urbarnismo uno de ellos mi abuelo.
Me gusto el relato.
Primavera
Mari Carmen ha dicho que…
Bueno, alguien tenía (y tiene aún) que hacer ese trabajo, aunque me parece que con el tiempo, y la falta de espacio, serán las cenizas las que busquen acomodo sobre la tierra y bajo el cielo azul.

Un excelente relato, Teresa :)

Un abrazo
Inma Brujis ha dicho que…
¡¡¡Que majo Baldomero!!! Ya no quedan muchos Baldomeros por el mundo. No se si me des su teléfono y le encargue yo un trabajito...
Celia ha dicho que…
Me gusta mucho tu forma de escribir. El relato muy triste y muy real.
Un beso, amiga.
Verónica Marsá ha dicho que…
También podía cultivar tomates si le gustaba darle a la pala...

Que la divinidad tenga en la gloria comiendo tortitas de miel, al pobre Baldomero de corazón tierno!

Besito.
Teresa Cameselle. ha dicho que…
Ya sé que antes he dicho que no me gusta la autobiografía, pero lo cierto es que escribí este relato pensando en el cementerio de mi pueblo, que antes era un lugar bastante agradable, con sus tumbas en la tierra, libres de malas hierbas, con flores frescas y velas, y ahora la mayor parte del terreno lo han cubierto con torres de nicho, que le dan un aspecto de panel de abeja que no me gusta nada.
Me alegro de que os haya gustado, gracias.
Besos a repartir.
Manuel ha dicho que…
Bien articulada la historia, me ha gustado, lástima que pasaron los días en que ese oficio tenía algún aspecto romántico
Ardilla Roja ha dicho que…
Qué bien escribes, Teresa.

Al leerlo he pensado en mi padre al que le gusta mucho trabajar la tierra. Por supuesto me has engañado porque no es enterrador.

Un beso
maria jose moreno ha dicho que…
Relato que me llega hasta lo más hondo. En pocas palabras Tersa has sabido reflejar toda una vida y eso es muy difícil. Pobre Baldomero! Espero que encuentre su lugar.
Besos
Neogeminis ha dicho que…
Los oficios en que las manos son la principal herramienta siempre me han parecido los más nobles, aquellos donde las personas se entregan cabalmente a la voluntad de "hacer", más aún cuando logran asimilarse en su tarea con la misma Naturaleza.

Te dejo un abrazo.
Carmen Andújar ha dicho que…
Un trabajo como otro cualquiera, alguien lo ha de hacer, y desde luego está en contacto con la tierra, no se puede negar.
Un abrazo
Mar ha dicho que…
Me has engañado Teresa. ¡Qué giro al final! Me gusta cuando eso pasa en los relatos. Pensaba que ibas a hablarnos de un jardinero o de un campesino.
Me gustó tu texto con ese aire romántico.

Hoy me he detenido en tu perfil. Así que eres de Galia! Es muy bonito aquello.
Y también he visto que tienes publicado y leído las críticas. Felicidades.
Un abrazo.
alfredo ha dicho que…
Baldomero, tiene nombre de enterrador, con mono de campesino, sombrero de paja y pala de buscador de tesoros.
Malos tiempos para la lírica, el foso y la tierra blanda.

Corto y sentido,
Besos
yonky ha dicho que…
Cavar es mi oficio,cavar y cavar,enterrar la vida que ya fue y sin embargo siguen naciendo flores ahi encima,¡hasta ayer!.Hoy apenas son de plastico,insuslsas,como el final de mi vida.

cariños
Any ha dicho que…
Muy buen relato, contado de una forma que hizo que no pareciera tan triste ese trabajo de Baldomero, trabajo que la mayoría (yo incluída) rechazaría. Sin embargo el lo hacía con amor y alegría, si cabe la palabra alegría aqui. Es cierto, la tierra es menos tétrica como destino final que un nicho de cemento; es como mas natural que terminemos nuestro camino disolviéndonos en ella.
Me gustó mucho tu jueves
un abrazo
mar ha dicho que…
Hola Teresa
Precioso relato, menos mal que a Baldomero le llega la jubilación porque ya ni allí podrá trabajar en la tierra.
Consigues hacernos ver de otra forma una profesión que siempre nos da un poco de repelús.
Un beso de Mar
CAS ha dicho que…
No me sorprende tu arte de describir poesía un oficio tan duro.
Muy bueno leerte. cariños
Pepe ha dicho que…
Sin lugar a dudas, tu relato es el de un hombre apegado al terruño.Su profesión, devolver a la tierra lo que a la tierra pertenece, totalmente digna y necesaria. Imaginativo relato con final inesperado. Me encantó.
Un abrazo.
gustavo ha dicho que…
mientras te leia, pensaba en la peli "el jardiner fiel"...ja...
si este se hubiera dedicado a ser eenterrador nunca hubiera ido en busca de su esposa muerta¡¡¡
teresa, has construido un relato grande...
no puedo dejar de pensar en ver a baldomero cultivando la tierra con "las flores de nuestrs cuerpos marchitos".
medio besazo.
Tésalo ha dicho que…
A mí me atemoriza que algún incidente de salud me descabalgue. además me afecta a mi autoestima si no he hecho alguna cosa util y bonita.

tésalo
Tésalo ha dicho que…
A mí me atemoriza que algún incidente de salud me descabalgue. además me afecta a mi autoestima si no he hecho alguna cosa util y bonita.

tésalo
Tésalo ha dicho que…
A mí me atemoriza que algún incidente de salud me descabalgue. Además me afecta a mi autoestima si no he hecho alguna cosa util y bonita.

tésalo

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