8 DE ENERO (RELATO/REFLEXIÓN)


Atolondrados, adormilados, absurdos.
Festejamos celebraciones cuyo significado hemos 
olvidado/perdido/pervertido.
Maltratamos nuestros estómagos con comidas
ingentes/innecesarias/inmorales.
Cansamos el cuerpo hasta que no puede
pensar/reaccionar/protestar.
Atolondrados, adormilados, absurdos.
Exhaustos expiamos excesos.


(Pensamientos de un 8 de enero, en un bus repleto de gente agotada que bosteza, preguntándose/preguntándome si habrá valido la pena.)

Comentarios

Natàlia Tàrraco ha dicho que…
Eso me pregunto yo, Teresa.
Mereció la pena estar con los amigos y la familia, eso positivo, lo otro...pues es para meditar.
Besito animoso para el nuevo año.
Teresa Cameselle ha dicho que…
Pues también tienes razón, Natàlia, menos mal que apareces para recordarme la parte buena de las fiestas. Lo mejor, estar en casa con Raúl y los niños, jugando una partida infinita de Monopoly, eso vale más que todos los regalos de Reyes del mundo.
Ya estoy recuperada del bajón post-navideño, y casi completamente en forma y llena de proyectos para todo el año, jaja.
Bicos.
Mar ha dicho que…
Es lo absurdo del ser humano: sucumbir arrastrado por la ola consumista/familiar que en navidad hay que hacer. Si uno no lo hace por principios propios, encima de todo, uno es rarito.

bss.

ohma ha dicho que…
En todas las cosas hay que escoger lo que nos agrada y seguirlo si se puede.
Me quedo con la reunión familiar.
Bicos.

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